3. ¿Nos embarcamos en una aventura?

A los 12 años, junto con mis padres, inicié un camino que pasado el tiempo entendí que no tenía retorno. Emprendimos rumbo hacia Bruselas  y después llegaron Uruguay, Argentina, Chile y así hasta que cuando tuve que tomar la decisión de emprender mi propio camino profesional, lo hice también por la vía internacional. Toda esa aventura, me ha permitido ser flexible, ampliar mi punto de vista sobre las cosas y volcar mis conocimientos para ayudar a las empresas a que inicien su internacionalización.

Pero ¿porqué internacionalizarse? Hoy en día son muchas las empresas que buscan en los mercados exteriores compensar la bajada de sus ventas nacionales. Y esta puede ser una razón de peso para iniciar lo que yo denomino “la aventura exportadora”. ¿Porqué no? Sea ésta una razón de partida o no, cualquier empresa que tome la decisión de salir al exterior debe plantearse cuál es su posición actual, qué puede ofrecer en otros mercados y establecer su plan de acción. En este sentido, la aventura no dejará de ser aventura porque surgirán imprevistos y seguramente se cometerán errores, si bien al menos existirá una dirección, un orden.

Internacionalizarse va más allá de colgar unas cuantas banderas en la oficina o contar con una web y unos catálogos en varios idiomas. Se puede empezar por realizar ventas puntuales a clientes, si bien el objetivo final ha de ser buscar la proactividad y definir una estrategia de cara a dónde y cómo implantarse. En definitiva, se trata de pensar globalmente y actuar localmente, adaptándonos a los mercados seleccionados. Requiere esa flexibilidad y la apertura de miras de la que hablaba al inicio de este artículo, y que de alguna manera son cualidades que todo “aventurero” posee.

En todo caso, y como decía Goethe, “el único hombre que no se equivoca es el que nunca hace nada”, así que es necesario ponerse en marcha. Con mapa y brújula pero ponerse en marcha.

¿Te animas a iniciar la aventura internacional?

Foto cedida por Luis Rios.
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3 respuestas a 3. ¿Nos embarcamos en una aventura?

  1. Albino dijo:

    Yo provoqué el comienzo del éxodo. Cuando estaba bien situado como periodista en España, acepté la oferta del departamento de internacional de la Agencia EFE para trasladarme a Bruselas y luego llegaron Uruguay, Argentina y Santiago de Chile para retornar a Santiago de Compostela y dirigir la delegación de Galicia. Lo que os agradezco a la familia es que jamas hayais puesto impedimento a una vida tan viajera y no digo aventurera porque la aventura estaba solo en la profesión y esa era mi exclusiva. Afortunadamente tu, Ainhoa, cuando pudiste volar sola, también seguiste algo similar aunque con otros destinos entonces empresariales . Nunca te arrepientas. Yo tampoco.

  2. Lo que es de agradecer es esa “aventura” que me ha aportado tanto para seguir hoy mi rumbo en solitario y acompañando a empresas y personas. Vivir en determinados países va más allá de simplemente visitarlos. Integrarse implica empaparse de una cultura y te hace flexible, tolerante, despierta la curiosidad y amplía la perspectiva.

  3. Pingback: 15. De viajes y otros periplos. | Co-walking: aïnhoa mallo

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