40. Naturalmente, mindfullness

svetlana bekyarova“La Tierra es insultada y ofrece flores como respuesta”- Rabindranath Tagore-

 

Las inmediateces, el asfalto, las redes sociales, la hiperconectividad… y todo aquello que de manera general nos “engancha” con el día a día tiene sus puntos positivos como el rápido acceso a la información, la conexión con las personas que no podemos ver habitualmente porque están lejos o los intercambios. Sin embargo, nos aleja de los momentos de silencio, el contacto más personal, los ritmos serenos… El equilibrio, al menos para mi, consiste en combinar ambos aspectos. Soy persona urbanita, que siempre – o hasta la fecha- ha vivido en ciudad pero que disfrutaba de sus veranos de montaña en el pueblo de los abuelos paternos, Murias de Paredes, o las cabalgadas por las estancias de amigos en mi adolescencia uruguaya. La libertad de ese contacto con la naturaleza, de ese tiempo en el que no hay tiempo porque los relojes parecen detenerse, los ruidos que se tornan sonidos y melodías de pájaros, viento, caballos… Hoy en día, cuando puedo, sea en Murias, El Caurel o la Costa da Morte repito esas experiencias como una vuelta a los orígenes. Es mi suerte de mindfullness particular en el que me permito vivir ese instante sin más, ese presente.

De la atención plena a la sintonía.

Si en la ciudad la atención plena nos exige una práctica y a veces un mayor esfuerzo para evitar los “ruidos”, los diálogos externos, los excesivos estímulos. La Naturaleza nos conecta de manera más inmediata, nos hace presentes con nuestros sentidos.

Si permanecemos por un tiempo prolongado en esa presencia plena, nuestro cuerpo empieza a despertar y activa nuestros sistemas representacionales1 más “dormidos”: se afina el oído y somos capaces de percibir sonidos que parecían inicialmente escondidos, los olores penetran con nuevos matices e incluso aparecen colores e intensidades de luz que a simple vista no aparecían.

Poco a poco entramos en sintonía con ese espacio y sus ritmos.

Naturaleza, fuente de vida

La palabra Naturaleza tiene como origen “nacer”, se trata pues de volver a la vida y son múltiples los beneficios que nos trae el contacto con ésta:

  • los sonidos de la naturaleza relajan,

  • el aire puro que respiramos es beneficioso para la salud,

  • el aire puro que respiramos es beneficioso para la salud,

  • acercar a los niños ese entorno, es criarlos con conciencia ecológica,

  • caminar descalzo por el campo o abrazar árboles te llena de energía positiva.

Y tantos otros que podríamos enumerar…

Es fundamental vivir conectado con los espacios naturales, con nuestro entorno y de una manera coherente explorar aquellos lugares que nos aportan equilibrio. Se trata de buscar nuestras “fuentes”.

 ¿Te animas a visitar ese espacio?

Imagen inicial bajo licencia CC de Svetlana Bekyarova

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