29. Emociónate

Alireza Bozorgmir“El camino para aceptarnos pasa por abrazar también nuestros miedos o la vergüenza de que los otros vean algo de nosotros mismos que rechazamos” – Pilar Jericó
 
 
 

El pasado viernes tuvimos el 4º encuentro de la “tribu” DakotaCoach® en el que abordamos la gestión de nuestras emociones. Para llevar adelante cada una de esas experiencias, he de confesar que las preparo de una manera un tanto particular: el esquema está claro desde que nació el proyecto sin embargo el contenido, las dinámicas, el espacio van fluyendo a lo largo de todo el mes y de una u otra manera, voy profundizando en el tema hasta experimentarlo en primera persona. Así fue como para éste tuve que vivir las cuatros emociones básicas que planteé tratar: rabia, tristeza, miedo y alegría. Todo ello inmerso en unas semanas de mucha actividad: lanzamiento de nuevos cursos, XIC2013, promoción de la 3ª edición de la formación en “PNL Transpersonal”… qué mejor escenario para gestionarlas.

IDENTIFICAR: PRIMER PASO PARA GESTIONAR LA EMOCIÓN.

Lo primero que tenemos que hacer es identificar, saber de qué emoción se trata y dónde la sentimos. En este sentido, tenemos que re-conocernos, superar la negación. Por regla general, no nos enseñan a mostrarnos tal cual somos, especialmente en el entorno profesional o lo que yo llamaría de “relación pública”. Nos empeñamos en mostrar una faceta que esconde nuestro lado “vulnerable”, aquel que se acerca a emociones como el miedo o la tristeza, ya que estimamos, en muchos casos, que esto nos hace más débiles. Por el contrario, siendo genuinos, somos más fuertes. Comparto en este sentido, las investigaciones de Brené Brown quién descubrió que a medida que nos inmunizamos para sentir emociones negativas, también vamos alejándonos de vivir las positivas. No podemos dejar que nuestro corazón se congele.

VIVIR LA EMOCIÓN.

Expresar lo que sentimos y entender el mensaje que la emoción nos trae es el siguiente paso. Leer lo que está pasando nos ayudará a tomar una decisión respecto a si queremos seguir reaccionando o actuar, es decir, si disparamos nuestro automatismo habitual o le ponemos un mayor grado de conciencia y tomamos la actitud de quién realmente queremos ser.

Como decíamos antes, vulnerabilidad no es debilidad. Por el contrario, implica mostrarnos desde nuestro lado más genuino, reconocer que podemos sentir rabia, dolor, miedo… a pesar de lo cual seguimos adelante. Nuestra vulnerabilidad es nuestra fortaleza y nos conecta de una manera más auténtica con los demás, sin máscaras.

TRANSFORMAR : ETAPA FINAL DE LA GESTIÓN EMOCIONAL.

Una vez entendido el mensaje de la emoción, podemos transformarla. Y toda transformación parte de la gratitud. En cada movimiento (al fin y al cabo la etimología de la palabra emoción viene del latín emotĭo, que significa “movimiento o impulso”, “aquello que te mueve hacia”) hay una intención positiva. Una vez que lo entendemos podemos agradecer y actuar desde una posición distinta, más cercana a quién deseamos ser.

Para cerrar este post recomiendo dos lecturas:

  • Brown, Brené (2013) : El poder de la vulnerabilidad, Urano.
  • Jericó, Pilar (2013): Poderosamente frágiles, Alienta.

¿Dispuestos a emocionarnos? ¿Nos permitimos ser nosotros mismos?

Imagen inicial Alireza Bozorgmir

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3 respuestas a 29. Emociónate

  1. victoria alvarez dijo:

    Es cierto que algunas de nuestras emociones y sentimientos nos dejan vulnerables otras en cambio nos engrandecen. El equilibrio es dificil y es una lucha constante de nosotros mismos que en ocasiones nos lleva a no estar bien.
    El mostrarnos tal y como somos abre una puerta hacia la posibilidad de que alguien nos haga daño. Pero tambien es cierto que hay que ser valientes y no fingir por que ese es el camino hacia la consecucion de objetivos.

  2. albinomallo dijo:

    A lo largo de mi vida, he pertenecido a muchas tribus, entre ellas la teatral en torno a Paco Rabal y José Tamayo o la literaria del café Gijón de Madrid. Soy el superviviente, tras la reciente muerte del compadre Olano y del director Gustavo Pérez Puig (El que te invitaba al Teatro Español de Madrid cuando lo dirigía).

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