24. El valor de una sonrisa

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“A veces sonreír es la mejor forma de contribuir a cambiar el mundo.”  José Luis Cortés

 

A punto de viajar hacia Guadarrama para cerrar la formación de la segunda promoción de Practitionner en PNL que se impartió en Coruña en colaboración con el IPH quería dejaros escritas mis impresiones del Inspiration Day de Womenalia. Sin embargo, se me han “colado” unos apuntes que tenía sobre el “valor de la sonrisa”. Adaptarse a los cambios, fluir con lo que resuena es una cualidad que aliento con frecuencia en mis clases y en mis sesiones de Co:walking® , así que me aplico eso de “practica lo que predicas” y me dejo llevar por el sonido de mi mente.

Hace unos días, en unas de mis frecuentes rutas en coche escuchaba una entrevista a Jaume Mateu “Tortell Poltrona”, fundador y Presidente de Payasos sin Fronteras, una ONG que, como indica su misión, aboga por “mejorar la situación emocional de la infancia que sufre conflictos bélicos o catástrofes naturales mediante espectáculos cómicos realizados por payasos y payasas.” La risa es su herramienta base, como reequilibradora psicológica y vehículo de recuperación de valores constructivos y creativos. La sonrisa es un lenguaje universal, va más allá de idiomas y diferencias culturales. En todo caso, la labor de este colectivo transciende el espectáculo ya que en cada proyecto integran técnicas de terapia ocupacional y artes escénicas como recursos para la dinamización socio-cultural y educativa. La adaptación a los contextos, la localización e implicación de las personas clave en la región o colectivo garantizan el impacto de la propuesta y generan un efecto multiplicador de las dinámicas.

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Los que me conocéis sabéis que me gusta recomendar aquello que experimento. Si bien no he tenido todavía ocasión de participar en cursos de risoterapia, suelo realizar anualmente alguno de los talleres que imparte Virginia Imaz, Directora artística de Oihulari Clown. Os garantizo que no sólo me ha ayudado  a reír si no a conectar con mis puntos fuertes y mis áreas de mejora. Descubrir nuestro “clown interno” es reencontrar nuestro “ser niño” para poder perder el miedo al fracaso y al ridículo, redireccionando nuestras dificultades y limitaciones de manera a “empoderarnos” desde una posición más genuina.

Sonrisas: factor de bienestar.

No sólo fuera de nuestras fronteras o los niños necesitan sonreír. Como adultos también debemos de cultivar el hábito de la sonrisa ya que tiene importantes beneficios para nuestra salud.

Diversos experimentos, publicados por el psicólogo Richard Wiseman demuestran que aún cuando fuerzas la sonrisa, se producen beneficios fisiológicos. El cerebro interpreta que si sonríes, estás feliz y libera sustancias que también te provocan placer. Esto se convierte en un círculo que se retroalimenta. Si estás bien, tienes más ánimo para hacer cosas, para movilizarte y, de alguna manera, hacerte más dueño del rumbo de tu vida. No obstante, es mejor no forzar sonrisas si no generarlas desde dentro. En este sentido, podemos entrenar el músculo de la sonrisa.  No cambiará tus circunstancias pero sin duda mejorará tu estado de ánimo. Triunfan las sonrisas genuinas, las que nacen de una actitud sincera. Ese simple gesto provoca  empatía, mejora las relaciones a todos los niveles y abre puertas.

¿Dispuesto a mejorar tu vida? ¡Sonríe, por favor!

Imagen inicial de “Payasos sin fronteras”
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3 respuestas a 24. El valor de una sonrisa

  1. Vicky dijo:

    Esta mañana justamente hablaba esto mismo con una alumna de 11 años.
    A los pequeños parece que la imagen de alguien con una sonrisa no les gusta. Ellos siempre están muy serios y creen que una persona fuerte no debe sonreir. Nada mas erróneo.
    La sonrisa hace que los demás te sientan accesible, que lleguen a ti de otro modo, sin tensiones y precisamente que les guíes ante problemas.
    Por qué nos tenemos que poner esa careta de enfado?
    No es justo para nadie que convive en una colectividad tener amigos, vecinos, familia, que todo el día llevan esa careta puesta. Piensan que serán mas reconocidos? Posiblemente, reconocidos para huir de ellos.
    Una sonrisa es tu carta de presentación.
    No lo olvides.

  2. Albino Mallo dijo:

    Encuentro tan pocas personas con quien compartir una sonrisa, que en muchas ocasiones me tengo que ver al espejo para provocármela. Creo que la auténtica sonrisa solo la recuerdo de las obras teatrales de Mihura y Jardiel Poncela que en los últimos años recuperó el fallecido amigo y director teatral Gustavo Pérez Puig, así como de las novelas de Jardiel. Baste recordar títulos: “Cuatro corazónes con freno y marcha atrás”, “Los habitantes de la casa deshabitada”, “Eloisa está debajo de un almendro”, “Carlo Monte en Montecarlo”, “Tres sombreros de copa”, “Ni pobre, ni rico, sino todo lo contrario”,”La tournee de Dios”, “¡Pero hubo alguna vez once mil vírgenmes!”, “Amor se escribe sin hache” o “Esperame en Siberia, vida mia”. Menos mal que todavía queda el recurse de leerlas.

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