23. “Gamificación”: jugar para aprender

juegos “Si quieres trabajadores creativos, dales tiempo suficiente para jugar.”  John Cleese

Hace poco me comentaba una amiga que suele seguir mi blog, que no veía una pauta temporal en mis posts. Toda la razón. Si bien empecé siendo constante y me propuse una entrada semanal, esa obligación me estresaba y no me permitía escribir desde una versión más auténtica de mi misma y, por lo tanto, no conectaba. Entendí que para llegar  a los demás tenía que hacerlo disfrutando. Esta constante marca mi forma de hacer las cosas, tanto en mi vida personal como profesional y de alguna manera es lo que se recoge en la filosofía de mi último proyecto,Dakota Coach, del que os hablé hace algunos días.

De todo ello parte el concepto de moda, Gamificación (del inglés, game = juego) que implica el empleo de mecánicas de juego en entornos y aplicaciones no lúdicas con el fin de potenciar la motivación, la concentración, el esfuerzo, la fidelización y otros valores positivos. Jugar nos permite bajar barreras, abstraerse y crear espacios a través de la experiencia y la diversión. En definitiva, despertar nuestra imaginación con el fin de aportar nuevas soluciones, resolver conflictos, tomar decisiones, competir, interactuar.

El empleo del juego en ámbitos como la empresa o la educación permite alcanzar retos e integrar competencias y habilidades sin esfuerzo. El juego se postula no como obligación si no como una aventura en la que se van adquiriendo nuevos conocimientos y destrezas. El nivel de satisfacción que se genera es, en líneas generales, mayor que en el estudio o en el trabajo, por lo que los conceptos se van integrando de manera casi imperceptible.

Pero no todos participamos en las dinámicas de la misma manera. Según Richard Bartle, investigador de juegos y autor de “Designing Virtual Worlds” existen 4 tipos de jugadores:

          • El “Killer” o Ambicioso: Busca ganar frente a los demás jugadores; quiere ser el primero. Si eres de este tipo, te gustan los ranking, niveles y clasificaciones.

          • El “Achiever” o Triunfador: Busca alcanzar los objetivos marcados de forma rápida y descubrir nuevos escenarios. Si eres de este tipo, te gustan los sistemas que te permiten superar hitos de forma rápida y hacer seguimiento de tus progresos.

          • El “Socializer” o Sociable: Busca hacer una red de amigos y contactos; disfruta compartiendo. Si eres de este tipo de jugador, te gustan los chats, noticias, listas de amigos…

          • El “Explorer” o Explorador: Busca resolver logros complejos, saber más y descubrir lo desconocido; disfruta de la actividad en sí misma. Si eres de este tipo, te gustan los logros más complejos y los niveles que hagan visible tu afán de autosuperación.

Pasado presente y futuro de la gamificación.

Podemos pensar que se trata de un concepto nuevo, si bien todos, en algún momento de nuestra vida, hemos “aprendido jugando”: los puzzles, el intelect… No obstante, el concepto tal y como lo conocemos actualmente fue acuñado por Nick Pelling en el año 2002, aunque no sería hasta el año 2010 cuando la gamificación captó la atención del mercado.

En la actualidad es una tendencia que va en aumento y según varios informes:

          • El mercado de “juegos de aprendizaje” alcanzará los 2,8 billones de dólares en 2016 (M2Research)

          • En España, el 52% de las empresas tienen la intención de incluir la gamificación en sus estrategias, siendo las más implicadas las de menos de 50 empleados.

Volver a ser niños

En definitiva, en situaciones como la actual es necesario volver al concepto de la diversión, la ligereza. Se trata de recuperar ilusión y motivación y que mejor que hacerlo desde el juego y la actitud de cuando niños.

¿Dispuesto a aprender? ¿Dispuesto a jugar?

Imagen inicial bajo licencia CC de Kristian Sekulic

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2 respuestas a 23. “Gamificación”: jugar para aprender

  1. Albino Mallo dijo:

    Después de más de 50 años de periodismo activo, una gran parte de ellos en agencia internacional, “que es un periódico que se cierra cada cinco minutos”, llegué a la conclusión de que, en mi vida, escribír fue siempre una obligación que disfruté cuando no tenía condicionantes y que padecí cuando existían. Es decir, que hay que escribir cuando no se debe entregar el texto a fecha fija. Por eso estoy de acuerdo en que tú lo hagas cuando de apetezca, cuando lo sientas y no precisamente cada semana. Hoy, que no dependo de nadie para este tema y que mi cabeza sigue pensando, me pongo ante el ordenador cuando me apetece, pero no siempre escribo. A veces leo, a veces escucho música y a veces hago solitarios con cartas de baraja, a veces veo escenas de cine o de ópera. Y, por supuesto, a veces escribo textos, en los que el periodismo sigue pesando porque no me lo puedo quitar de encima, pero solo es en aquellos otros momentos en los que lo deseo. ¿Se llama inspitación? ¿Se llama divertimento?. Quizá a partir de ahora le llame Gramificación

  2. Papá, está claro que uno no deja nunca de ser periodista, imposible jubilarse de determinadas profesiones. Y si eso es lo que te apasiona, más que profesión es talento. ¡Buen comienzo de semana!

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